Cuando el culto al cuerpo se vuelve peligroso

En los últimos años, cada vez es mayor el número de casos diagnosticados de trastornos de alimentación, sobretodo, la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Este aumento espectacular que se observa está relacionado directamente con los valores sociales actuales, al constante culto al cuerpo en los medios de comunicación y a la educación que se está ofreciendo a las nuevas generaciones.

La adolescencia es el momento clave para desarrollar un trastorno de este tipo (14-18 años), ya que se trata de una etapa de cambios físicos y corporales importantes, los jóvenes empiezan los juegos de las relaciones sexuales y necesitan sentirse atractivos y gustar a los demás.

La anorexia y la bulimia comparten la misma obsesión: la delgadez. La diferencia fundamental entre estos dos trastornos es la manera de conseguir este objetivo. La anorexia se caracteriza porque la pérdida de peso va consiguiéndose a base de ayunos, y de dietas estrictas, a veces aparecen vómitos autoinducidos y utilización de laxantes y diuréticos y siempre hay una excesiva práctica de ejercicio físico. Por otro lado, la bulimia consiste en la presencia frecuente de atracones, es decir, el consumo exagerado de alimentos en un periodo corto de tiempo, que además van acompañados de vómitos autoprovocados, la utilización de laxantes y una práctica exagerada de ejercicio físico, siempre para conseguir mantener el peso dentro de los limites normales.

Los dos trastornos van acompañados de cuadros de trastornos del estado de ánimo. La persona no está contenta con ella misma, tienen un autoconcepto negativo y por tanto una baja autoestima.

Las personas anoréxicas llaman la atención por su apariencia extremadamente delgada, débil, frágil y demacrada, mientras que las personas con bulimia pasan desapercibidas porque aparentemente tienen un peso normal.

Los factores que pueden desencadenar este tipo de trastornos son:

1. Factores socioculturales:
– La presión social por ser delgado.
– Las críticas constantes de los demás hacia su cuerpo.
– Discriminación a la que está sometido por tener sobrepeso.
2. Factores personales:
– Ser adolescente, aunque a veces se observan casos a más temprana edad y en la edad adulta.
– Los contactos sexuales no exitosos.
– El incremento rápido de peso, o someterse a dietas drásticas para adelgazar en poco tiempo.
– Problemas de autonomía, presencia de excesiva dependencia de los demás.
– Déficit en la autoestima.
– Tendencia al perfeccionismo y a contro¬lar todo en sus vidas.
– Miedo a madurar.
3. Factores familiares:
– Escasa comunicación entre sus miembros.
– Incapacidad para la resolución de los conflictos que se presentan.
– Sobreprotección por parte de los padres.
– Las separaciones afectivas, la pérdida de un ser querido o la separación de los padres.
– Rigidez y falta de flexibilidad para encarar las situacio¬nes nuevas, o regular las reglas familiares adecuándolas a los cambios de etapa
– Ausencia de límites generacionales (por ejemplo: jóve¬nes con papel de madres).
– Expectativas demasiado altas de los padres respecto de sus hijos.
– Historias familiares que incluyen depresión y alcoho¬lismo.
– Existencia en el seno de la familia de abuso sexual o físico.

(Estas menciones son a modo de orientación, pero sin intención de ni de mani¬festar que las familias con esos rasgos “necesariamente van a producir” un trastorno de la alimentación).

Aunque este tipo de trastornos es más predominante en chicas que en chicos (siempre se ha demandado más a la mujer que al hombre en el ámbito estético) cada vez se están observando más casos de chicos con este tipo de problemas. El culto al cuerpo ya no solo se les pide a las mujeres sino que se está convirtiendo en una exigencia general en ambos sexos.

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Date permiso para brillar

Me gusta imaginar y pensar que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior una caja de luces, algunas encendidas y otras apagadas aún (lo que no quiere decir que no las podamos encender), que nos proporcionan esa energía y vitalidad que nos hace sentir pletóricos y felices.

Estas luces imaginarias son los recursos, técnicas y estrategias que todas las personas tienen en su interior o que se pueden aprender, que tienen una utilidad y le producen un beneficio extraordinario. Estos bienes son muy potentes porque hacen que nos vayamos iluminando hasta alcanzar ese brillo natural que todo ser humano tiene por naturaleza.

¿Quién dice que no podemos brillar? Está claro que todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, nadie es perfecto, pero si lo pensamos bien, muy a menudo vivimos alejados de ese ser extraordinario que somos y que nos lleva a vivir plenamente. Tenemos la creencia de que no somos suficientes, pensamos en algunas características nuestras como algo negativo, tenemos quizás, o seguramente una imagen distorsionada de nosotros.

Entonces, ¿qué podemos hacer para que esa caja de luces brille como debe? A continuación te propongo algunas claves para conseguirlo:

1. Mira dentro de ti y encuéntrate. Tener un fuerte sentido de identidad te permitirá saber quien eres realmente.

2. Busca pensamientos positivos que te ayuden a cambiar tu realidad. Asume el protagonismo de tu vida y el impacto que tus pensamientos pueden tener sobre tu futuro.

3. Disfruta cada momento. Durante el día hay muchos momentos buenos que pasan desapercibidos a nuestros ojos, no los obvies y préstales atención.

4. Ríete de ti mismo, el sentido del humor es un hábito mental muy saludable que nos evita muchas angustias.

5. Dedica tiempo a actividades que te hagan fluir, gratificantes para ti y que te hacen sentir muy bien.

6. Para de vez en cuando y gestiona el tiempo a tu favor. Las prisas e ir acelerados continuamente nos llevan, en ocasiones, a olvidarnos de nuestras propias prioridades.

7. Cuídate siendo tu mismo, adéntrate en tu esencia y decide cada uno de tus actos responsabilizándote de ellos.

8. Ábrete a los demás y pide ayuda cuando la necesites. Piensa que hay personas que te quieren y que te aprecian tal cual eres.

Estas claves ponen atención en aquello que te puede hacer crecer, dándote permiso para brillar. Tu esencia es única, has aprendido a valorar lo que eres, a quererte sin más. Ahora toca volver a la normalidad, pero siendo diferente y con más claridad.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender la mano
desplegar las alas e intentar de nuevo
celebrar la vida y retomar los cielos.

MARIO BENEDETTI

Afrontar la separación de pareja cuando hay hijos: ¿Qué, cuándo y cómo contárselo?

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Hay muchas circunstancias que provocan cambios en la estructura de la familia y que tienen implicaciones directas sobre nuestros hijos. La vida está llena de cambios a los que hay que saber adaptarse, y es responsabilidad de los padres ayudar a los más pequeños a afrontar la situación de la mejor manera posible. En esta ocasión nos centraremos en la más frecuente en nuestra realidad social: la separación de los padres como pareja.

En la actualidad existen cada vez más rupturas de pareja, y esto conlleva un cambio estructural de la familia. Cuando hay hijos, es normal que éstos sufran un periodo de adaptación que les provoque cierta angustia a lo desconocido y que les genere algún estrés.

La separación de los padres como pareja es una experiencia dolorosa y estresante para los hijos. La respuesta de ellos a esta nueva situación dependerá sobre todo de la edad y de cómo se gestione la separación (acuerdos y educación una vez separados).

Es fundamental favorecer una adecuada adaptación para que el niño se desarrolle de manera sana. La familia toma una nueva forma, los padres dejaran de convivir juntos y los hijos necesitan ajustarse y habituarse a la nueva situación, es por ello que los adultos deben afrontarla de manera madura y responsable para evitar consecuencias negativas que puedan influir en su maduración emocional posterior.

Tomar la decisión de separarse no es fácil, es un acontecimiento vital estresante para todos, para padres e hijos, y es inevitable que existan consecuencias emocionales; pero es importante saber que la manera en que se lleva a cabo la separación es decisiva para que estos daños se minimicen. Si existen conflictos entre los padres el perjuicio será mayor para los hijos y para ellos mismos.

¿Cómo responden los hijos ante la separación de sus padres?

Algunas de estas respuestas más frecuentes son:
– Perciben la separación como algo temporal y fantasean con la posibilidad de la reconciliación de los padres.
– Se pueden culpar y pensar que ellos son los responsables de la separación.
– Pueden aparecer problemas de conducta.
– En ocasiones se producen regresiones a etapas evolutivas anteriores: se vuelven a hace pis, hablan mal, no quieren dormir solos,…
– Surgen alteraciones emocionales: ansiedad, tristeza, somatizaciones.

¿Cómo afrontar la separación cuando hay hijos? ¿Qué, cuándo y cómo contárselo?

Aspectos importantes a tener en cuenta son:
– Si la pareja está teniendo problemas y hay un ambiente familiar tenso es conveniente contárselo a los hijos, ya que estos suelen tener datos y pueden sentirse culpables o hacer sus propias interpretaciones.
– La decisión de separarse la deben tomar los padres, nunca se les pedirá opinión a lo hijos acerca de si deben separarse o no.
– Cuando los padres ya tengan tomada la decisión de separarse y falte poco tiempo para que uno de los progenitores se vaya a ir de casa, hablarán con los hijos y les contarán la decisión tomada.
– Estarán presente los dos, el padre y la madre; y tendrán una actitud serena en el momento de comunicárselo.
– Expondrán el tema como una decisión consensuada, en un tono de voz tranquilizador y cariñoso.
– Dirán lo mucho que les quieren y que lo ocurrido no tiene nada que ver con lo que sienten por ellos.
– Se hablará en general, sin entrar en detalles. No se contarán los motivos (peleas, terceras personas,…).
– Acogerán las emociones de los niños y escucharán lo que tengan que decir. Dejarán que se expresen, ya que esto les ayudará a entender mejor la situación.
– Explicarán los cambios que se van a producir en su vida diaria. Es aconsejable que los cambios sean los mínimos posibles (casa, colegio, actividades extraescolares, parques, amigos,…).
– A partir de este momento, es conveniente tratar el tema de manera abierta, que no se convierta en un tabú.

Algo que debemos tener siempre presente es que la separación de la pareja nunca debe implicar la separación de los padres. Estos roles les acompañarán el resto de sus vidas y si no son capaces de relacionarse y comunicarse por sus hijos, éstos pueden sufrir la sensación de abandono de las funciones que como progenitores les corresponden.

Claves para educar el talento

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Últimamente me ha dado por pensar que puede que la palabra talento esté sobrevalorada, podemos creer que sólo unos afortunados lo poseen, que no podemos desarrollarlo o que es cuestión de que nazcamos o no con él. Si nos quedamos con esta idea poco podemos hacer, siempre pensaremos que el talento no es cosa nuestra.

Quizás debamos aclarar el significado real de la palabra talento, que no es más que la aptitud o potencial para desarrollar una habilidad. Sería, por tanto, la capacidad o destreza para llevar a cabo una acción, sea la que sea. Pero, ¿con la que nacemos? o por el contrario ¿es adquirida a lo largo de nuestra vida?

El talento es un músculo que podemos desarrollar y ejercitar, y que no hay talento si no hay trabajo previo, sacrificio y esfuerzo. Aunque también es cierto que cada uno de nosotros es único y especial, y tendremos unas aptitudes más desarrolladas que otras desde nuestro nacimiento, gracias a nuestra herencia genética (no sólo de nuestros padres, sino también de nuestros antepasados primitivos).

Un niño puede nacer con un don, con una habilidad que le hace diferente, pero si no tiene la constancia de ejercitarlo y desarrollarlo, sinceramente, le servirá de poco. Sólo hay que remitirse a los grandes genios y observar el gran trabajo que hay detrás de sus obras, inventos y descubrimientos. Y no es que queramos que nuestros hijos o alumnos sean grandes científicos, escritores, músicos o deportistas; sino que valorando y desarrollando sus talentos le estaremos ofreciendo la posibilidad de ser más felices haciendo aquello que aman y que hacen bien.

Además, si ayudamos a nuestros hijos y alumnos a descubrir sus talentos y sus fortalezas, si le ofrecemos una orientación continua enfocada a que tomen iniciativas, aprendan a decidir, a conocerse, diferenciarse y aceptarse a sí mismos, estaremos estableciendo las bases para la elección profesional futura. Algo tan importante que determinará en gran medida su felicidad adulta.

Por eso es necesario que padres y profesores den oportunidades a los niños para que descubran sus talentos. El ambiente estimulador en el que se educan es fundamental y existen calves para conseguirlo.

Claves para desarrollar el talento:

1. Enseñar aquello que el niño quiera hacer, siempre que tenga la madurez suficiente para ello. Un niño nunca es demasiado pequeño para aprender.
2. Observar y detectar aquello por lo que se interesa más. Todo niño es capaz de hacer algo especial.
3. Ofrecer oportunidades para descubrir lo que le apasiona y le hace disfrutar.
4. Proporcionar el ambiente adecuado que estimule y ejercite aquello que le gusta.
5. Valorar eso que lo hace tan especial con afecto y reconocimiento permanente.
6. Animar a que repita esa actividad que tanto le entusiasma, aprendiendo a perseverar.
7. Que no falte la alegría, ya que todo aprendizaje debe ser divertido.
8. Favorecer libertad para la creatividad. La creatividad, pese a lo que pensamos se desarrolla con la práctica.
9. Ofrecer actividades variadas, donde el niño pueda seleccionar aquella que le guste más y con la que se sienta más cómodo.
10. Dar oportunidades que les permita explorar ámbitos nuevos.
11. Conseguir que acepten el error como parte del proceso de aprendizaje. Todo error conlleva siempre un aprendizaje.

Desde que Howard Gardner propuso su enfoque de las Inteligencias Múltiples, debemos estar atentos a qué inteligencia puede tener prevalencia en nuestros hijos y/o alumnos. Cada uno tendrá una combinación única de inteligencias destacando más en unas que en otras. Nos daremos cuenta, entonces, si nuestro hijo o alumno es más hábil en matemáticas, lengua, dibujo, deportes, música, si se relaciona bien con los demás o si es reflexivo y se cuestiona.

Hay, por tanto, muchos tipos de talentos, aprendamos a ayudar a nuestros niños a descubrir los suyos; sin olvidar que los talentos no nacen sino que se hacen.

Nostágico Otoño

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Conforme avanza el otoño podemos experimentar cambios psicosomáticos en nuestro organismo: Mal humor, pérdida de interés por las cosas, problemas de concentración, dificultad para dormir o, incluso, pérdida del apetito sexual (Trastorno Afectivo Estacional).

Por eso, si quieres sobreponerte a la tristeza estacional de otoño y recuperar tu felicidad y alegría acomódate a los cambios. El otoño con sus días cortos y poco apacibles, también puede tener su atractivo y su magia.

Recursos para una buena vida (2ª Parte)

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Como ya expresaba en la primera parte de “Recursos para una buena vida (1ª Parte)”, ésta tiene mucho que darte. Continúa buceando en tu interior hasta que encuentres esos recursos con los que cuentas y que te ayudan a tener una mejor vida. Desarróllalos hasta que te hagas un experto/a.

Estos son algunos de los recursos que te propongo que ejercites:

1. Aprende de tus fracasos. No olvides este mantra: “Error es aprendizaje”.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”. Henry Ford

2. Acéptate tal como eres. Esto te dará la entrada a la madurez, asumiendo los propios límites (que no te engañe tu mente) y mejorando en lo posible.

“Lo que resiste, persiste; lo que aceptas, se transforma”. Principio oriental

3. Maneja tus pensamientos. Detecta cualquier pensamiento que pueda hacerte daño y apártalo o modifícalo. Nosotros podemos elegir los pensamientos que queremos que habiten en nuestra mente, por tanto elige bien.

“Gobierna tu mente, o ella te gobernará a ti”. Horacio

4. Gestiona tus emociones. Ten en cuenta que sentir una emoción no significa serla. Contémplala, acéptala y distánciate de ella. Si es necesario exprésala y compártela.

“No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones”. Jorge Bucay

5. Cree y confía en ti. Son las alas que te pueden ayudar a alcanzar tu objetivo.

“Somos aquello en lo que creemos”. Wayne W. Dyer.

6. Se coherente contigo mismo. Te permitirá encontrar el equilibro ente el sentir, el pensar y el hacer.

“El pastor esquila las ovejas, no las devora”. Suetonius

7. Querer, quererte y que te quieran. El amor (de la pareja, de la madre, del amigo, del hijo) nos alivia esa oscuridad que a veces es inevitable sentir y vivir.

“El amor no es necesario para vivir, pero sí para que merezca la pena vivir”. Mariano Yela

Os deseo un entrenamiento eficaz. Todo sea por una buena vida, hasta siempre!!

Amo la vida, luego soy feliz

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Que lujo poder conocer la existencia de personajes tan interesantes que nos hagan reflexionar, aprender y disfrutar. Que con sus obras nos ayuden a conocernos mejor y a pensar mejor con el simple objetivo de ser mejor persona.

Gracias a autores como Alex Rovira, con sus excelentes libros y su estupenda página web http://www.alexrovira.com/, estoy conociendo personajes, filósofos y pensadores que merecen la pena ser tenidos en cuenta.

La curiosidad me mueve, no lo puedo evitar. Me gusta aprender y conocer para crecer y mejorar.

Os dejo una reflexión muy lúcida sobre la felicidad, de la que tanto se piensa y se habla; y con la que estoy totalmente de acuerdo. Ahora toca aplicársela.

“Uno es feliz si está contento de vivir, incluso en momentos de tristeza o angustia: prefiero estar vivo que muerto, luego soy feliz. La verdadera felicidad es el amor a la vida, y esto incluye los momentos desagradables. Lo sabio es amar la vida y no simplemente la felicidad, porque quien ama la felicidad solo amará la vida en los momentos de alegría”. André Comte- Sponville

¿Te animas a amar la vida?, si es así tendrás garantizada la felicidad. Merece la pena, ¿no crees?.

¡¡Felices vacaciones y feliz verano!!

Besos y abrazos.

Ángeles

Recursos para una buena vida (1ª Parte)

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El ser humano tiene un potencial inimaginable, guarda dentro de sí todo un arsenal de recursos y bienes que puede poner a su disposición nada más se lo proponga. Es cuestión de que busque en su interior, sepa lo que necesita en ese momento y hacerlo funcionar. A veces resultará más fácil y en ocasiones pensaremos que no lo conseguiremos.

Todos y cada uno de nosotros estamos diseñados por propia naturaleza para contar con cada uno de los recursos necesarios para vivir plenamente, ¿Quién ha dicho lo contrario? ¿Será que no confiamos en que pueda ser así?, ¿Es más fácil buscar excusas y justificaciones si no conseguimos lo esperado? En fin, quizás tenemos que creer más en nosotros, querernos y conectar con nuestra esencia, sólo así conseguiremos sentirnos plenos con la vida que llevamos.

Os propongo un reto, he seleccionado una serie de recursos que estoy segura todos tenemos, tan sólo tenéis que daros la oportunidad de encontrarlo. Lo primero es buscar ese recurso concreto que estáis necesitando dentro de vosotros, después durante un mes lo tendréis que poner a funcionar. ¿Cómo? Muy fácil, tomando conciencia, estando muy atentos a vosotros mismos y perseverando mucho. Podréis notar que está un poco oxidado, pero es cuestión de engrasarlo bien hasta que veáis que cada vez que lo usáis va más rápido y es más eficaz.

Cada recurso viene acompañado de una cita que nos puede ayudar a reflexionar. ¿Preparados? Aquí los tenéis:

1. Se libre. Siéntete libre para decidir quién quieres ser.
“¿Quién es el hombre, en realidad? Es el ser que siempre decide lo que es?”. Viktor Frankl

2. Deshazte del resentimiento y del rencor. Estos sentimientos te nublan y no te dejan avanzar y ver con claridad.
“Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas”. Francis Bacon

3. Atrévete a soñar. Imagina una vida mejor para ti y para los demás.
“Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir os cimientos debajo de él”. George Bernard Shaw

4. Desarrolla la atención plena. Vive el aquí y el ahora, céntrate en el momento y en cada cosa que estas haciendo.
“La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. John Lennon

5. Mira el miedo de frente. No quieras evitarlo, es humano sentirlo, pero también es humano afrontarlo.
“El miedo es la emoción más poderosa de todas y nos acompaña a lo largo de nuestra vida”. Pilar Jericó

6. Sin acción no hay realidad. Actúa para poder alcanzar aquello que deseas.
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Antonio Machado

La vida tiene mucho que darte, no lo dudes. Averigua cuáles son esos recursos que no usas y que te pueden proporcionar una buena vida, y ponte a ello. Desarróllalos y trabájalos, con confianza y con paciencia. Lo que aquí propongo no es sencillo, ya que si lo fuera todos nos sentiríamos siempre llenos y satisfechos. Sin embargo, contiene la esencia para hacer frente a todos los desafíos con los que te puedas encontrar.
Todo sea por una buena vida, …continuará!

La semilla de la educación

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Educar es una acto de entrega, de generosidad, una misión en la vida que todos tenemos para con nuestros niños. Ya seamos padres, madres, profesores, monitores deportivos,… debemos esforzarnos en dar brillo y valor a esas “personitas” que nos rodean.

Podríamos comparar la labor de la educación de los niños con lo que le ocurre a la semilla de la planta del bambú japonés, una metáfora recogida por María Victoria Contreras Casanova en su trabajo sobre Conciencia Emocional. Cuando sabemos cómo se desarrolla esta planta nos damos cuenta de la gran importancia que tiene educar a los niños desde la primera infancia, desde su nacimiento.

Resulta que esta planta guarda un gran misterio, y es que, cuando se siembra una semilla de este tipo de bambú, durante los primeros seis años no se observa ningún cambio aparente, pero al llegar al séptimo año el bambú puede llegar a crecer, en tan solo seis semanas, más de treinta metros de altura. Pero,.. ¿Que sucede con el bambú desde que lo plantas hasta que brota la primera hoja? La respuesta es sencilla. Durante los primeros seis años, el bambú forma un complejo sistema de raíces que le permitirán, posteriormente, sostenerse en su crecimiento a lo largo de la vida.

Cuando nos enfrentamos a esta tarea tan extraordinaria, la de educar, lo tenemos que hacer desde el corazón, es decir con MUCHO AMOR. Hacer las cosas con amor implica hacerlo desde el cariño, con afecto, con entusiasmo. Lo que puede suponer un esfuerzo y ser percibido como algo duro y difícil pasa a ser vivido como dulce y suave. Además, cuando las cosas la hacemos con amor suelen salir mejor, los resultados tienden a ser más óptimos.

Otro aspecto a tener en cuenta cuando educamos es que debemos contemplar al niño como un todo, de manera integral, desde una visión holística. El ser humano es la suma de tres dimensiones inseparables: emoción, pensamiento y acción; por lo tanto, cuando educamos, debemos hacerlo teniendo en cuenta estas tres dimensiones del niño.

Educar implica ayudar a SABER SER, SABER CONVIVIR, SABER APRENDER, SABER PENSAR. Cuando sembramos la semilla de la educación en los niños desde pequeños conseguimos que aprendan a conocerse a sí mismos, a aceptarse tal como son. Asumen la responsabilidad de pensar y opinar por sí mismos, a tener criterio propio. Saben que son uno, pero parte de un todo, de un mundo colectivo y social. Encuentran el aprendizaje como algo motivador, disfrutan conociendo sabiendo, investigando.

Sabiendo todo esto debemos sentirnos afortunados de poder sembrar cuantas más semillas mejor. Estar agradecidos de ser maestros de la vida y poder transmitirlo. Como decía Karl A. Menninger “Lo que se les da a los niños, los niños dará a la sociedad”. Consigamos que den lo mejor de sí mismos.