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Actualmente los índices de divorcios están aumentando, las relaciones de pareja duran menos tiempo que antes; cada vez más investigaciones confirman que estamos ante un fenómeno social nuevo en el que las familias están sufriendo una transformación.

El divorcio es cada día más frecuente y las consecuencias que éste tendrá en la vida de los adultos y especialmente en la de los niños dependen del manejo que se haga del proceso. Las parejas de hoy día se enfrentan a una realidad que les exige crear recursos personales suficientes para adaptarse a la situación y salir fortalecidos de ella.

Algunas parejas, cuando deciden separarse lo hacen de manera cordial y respetuosa; sin embargo, otras, lo hacen de manera negativa, con enfrentamientos continuos y provocando mucho sufrimiento tanto en ellos mismos como en sus hijos.

La ruptura de la pareja está considerada como uno de los acontecimientos vitales más estresantes que puede vivir una persona, como cualquier pérdida supone experimentar un proceso de duelo que supondrá pasar por diferentes etapas, que van desde la negación hasta la aceptación pasando por el enfado, la fantasía y la tristeza. Si entendemos esto será más fácil afrontar la situación y que lo veamos como una oportunidad para crecer y desarrollarnos como personas.

Este crecimiento personal lleva consigo el desarrollo de ciertos recursos que harán que vivamos la ruptura mucho mejor. Algunos de estos recursos son:

1. Saber perdonarnos por lo errores cometidos y también saber perdonar a la otra persona. El perdón nos ayuda a liberarnos del rencor y el resentimiento que nos hacen mucho daño.

2. La vida nos pone en una situación inmejorable para hacer cosas nuevas, iniciar nuevos proyectos y nuevas actividades nos ayudaran a sentirnos mejor.

3. Tratar con respeto a esa persona que en algún momento de nuestra vida ha sido tan importante, la relación entre vosotros mejorará y tus hijos te lo agradecerán. Por supuesto, hazte respetar tú también.

4. Salir del círculo de la violencia (si se ha entrado en él), esto sólo lleva a más sufrimiento. Romper con éste círculo, te corresponde a ti, no lo continúes. Recuerda que, para hacer el amor o la guerra, se necesitan dos. No te permitas ser generador o receptor de violencia de cualquier tipo.

5. Superar la soledad, tenemos que aprender a estar sólo, el hecho de no tener pareja no debe hacer que nos sintamos sólo (tenemos a nuestros hijos, padres, hermanos, amigos). Es una oportunidad para conocernos mejor y encontrarnos a nosotros mismos.

6. Los hijos, lo más importante de todo. Son nuestra responsabilidad, hay que seguir cumpliendo con nuestras obligaciones. Tienen que estar informados de la situación, debemos pasar tiempo con ellos y nunca hablar mal del ex.

7. Mejorar la comunicación es esencial para que haya entendimiento. Es necesario una actitud positiva y asertiva, donde se exponga con claridad el tema que se vaya a tratar y sin sacar cosas del pasado ni entrar en los reproches.

8. Dejar de tener el foco de atención en la situación de divorcio, llenar nuestra vida con otras cosas (ocio, amigos, hijos, trabajo) nos ayudará a sentirnos más completos y hará que tomemos distancia sobre el tema.

9. No idealizar el pasado. No pensar que todo fue perfecto o que todo fue horrible. Los pensamientos que tenemos acerca del pasado están bastante distorsionados por los sentimientos, nos cuesta ser realistas y objetivos.

10. La vida continúa, hay que mirar hacia delante. En momentos así es necesario ser optimistas, pensar que todo evolucionará a mejor. Tú eres importante y te tienes que cuidar para conseguir una buena calidad de vida, sentirte bien contigo mismo y con los demás.

Todo surge y todo desvanece, nada es permanente. Todo es pasajero y todo cambia. Todo está pasando, todo discurre; nada se detiene. Estos y otros pensamientos, y los recursos anteriormente citados, nos ayudarán a transitar el camino del cambio, y como decía Pilar Jericó en su libro “Héroes cotidianos”: “Nos facilitará el recorrido de la travesía del desierto, porque supondrá aceptar la derrota y el dolor, y asumir emociones incómodas, como la tristeza y la soledad,… Y confía en que cualquier pérdida es una ganancia en otro nivel, siempre se gestará un nuevo proyecto de uno mismo más libre y más autentico,… Y ten la certeza de que saldrás de ahí”.

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